Las tecnologías modernas no sólo están alcanzando y afectando a los investigadores y las agencias, sino también a los propios desplazados y desarraigados. De hecho podrían ser las agencias quienes - a pesar del uso que ya hacen de las tecnologías - necesiten ponerse al día sobre la importancia de la tecnología en la vida de las personas desplazadas.
Los artículos de este número cubren los aspectos negativos y positivos de la propagación de las nuevas tecnologías; la mayor rendición de cuentas, y las mayores posibilidades de control de las personas desplazadas; la ampliación, a través de Internet, de oportunidades más allá de los límites tradicionales de la vida de una persona desplazada, y los riesgos y peligros que ello conlleva; y el potencial de los avances tecnológicos para los programas de asistencia y protección.
Esta edición también contiene una serie de artículos sobre otros aspectos de las experiencias y las respuestas a la migración forzada en diversas circunstancias - en Japón, en las ciudades, en el mar, en Egipto, etc.